sábado, 2 de noviembre de 2013

Había una vez

Capitulo 1

Había una vez…  

No sé porque todos los cuentos infantiles comienzan con el HABÍA UNA VEZ, obviamente no saben lo desgastante que resulta esto para un niño y lo aburrido que es para un adolescente. Pero este no es un libro infantil y tampoco es un cuento… vamos a intentarlo de nuevo…

En un lugar muy, pero muy lejano…

 Y reitero mi pensamiento, ¿por qué tenemos que situar cada historia fantástica en un punto lejano? digamos que si estoy en México lo más lejano para mi debería ser Arabia Saudita… ¿por qué no empezar una magnifica historia desde el punto de escritura?

En la bella y blanca ciudad de Mérida…

¿Bella? ¿Blanca? ¿Que tiene de bella y blanca?  Debería de ser Aburrida y extremadamente pintoresca….intentémoslo de nuevo, esta vez ya es la última…


En la pintoresca y tranquila ciudad de Mérida se tenía un clima pesado, un calor que no te permitía permanecer de buen humor, la infinitamente grata tranquilidad que te ofrecía la ciudad de Provincia resultaba acogedora y la belleza del alma de los habitantes de esta mini-urbe evocaba ser el lugar propicio para el crecimiento de dos jovencitas “Pepy Solís Montero” y “Mime Salazar”
      Era una cálida tarde de verano cuando se conocieron, el agua azul y cristalina del cenote Ek Balam las invitaba a refrescarse en las bellas profundidades el mismo…

       -uno, Dos, Tres, Cua…- contaba Pepy mientras iba avanzando a la orilla para poderse tirar un clavado al cenote, mientras que con un gesto de horror advertía lo que estaba sucediendo. Unos brazos le estaban empujando fuertemente desde atrás a una velocidad inexplicable

       -cinco, seis, siete y ocho- gritaba mime, que era quien le estaba empujando hacia la aventura de su vida.
    De repente cayeron al agua, las risas de los espectadores se convirtieron en silencios y el cenote se ilumino por completo.

     Al salir del agua, Pepy miraba furiosa a mime, y justo antes de comenzar a reclamarle acerca del pequeño incidente se dio cuenta de que estaban rodeadas por cientos de pequeñas criaturas  algunas con un solo ojo, otras con dos, tres, cuatro, veinte…

     -¿Qué son?- susurro mime con extremada cautela
     -gnomos
     -¿serán buenos?-
     -no sé, preguntemos.

     -por cierto, me llamo Mime…

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